domingo, 4 de octubre de 2009

ELLA ERA LIBRE COMO EL VIENTO

Y fue el lucero del alba
quien alumbraba el sendero
cuando cortando los lastres
de soledad y destierros,
Mercedes Sosa se marcha
hacia el azul del recuerdo.
Liviana su alma se eleva
libre de penas y olvidos;
las calandrias la despiden
con la congoja en el trino.
Como el viento escurridizo
penetró hendijas prohibidas.
Fue testimonio de entrega
al transformarse en bandera.
Acallarla no pudieron,
su voz venció tempestades.
Frente al silencio de muchos
dió su canto como espada.
Mercedes Sosa descansa,
triste quedan los fogones.
Basta atizar las cenizas
para encender sus canciones.
El mundo entero la nombra:
MERCEDES SOSA CANTORA.
Su voz no se acallará
porque ha impregnado la historia.

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