En el Evangelio de Lucas(cap.l8,v.35) y en el de Marcos(cap.10,v.46),se narra el momento en que Jesús llega a Jericó,acompañado de sus discípulos y de una gran multitud.
A la entrada del pueblo,al borde del camino,un limosnero ciego llamado Bartimeo,al escuchar el bullicio, preguntó quien llegaba. Enterado de que Jesús estaba allí,comenzó a gritar reclamándole atención. Y ya frente a él,el Señor le pregunta: "Qué quieres que haga por tí?". El ciego respondió, arrojándose a sus pies ,-Señor,haz que vea-.
A menudo yo repito las palabras de Bartimeo.Por que muchas veces me he dado cuenta que he sido o que estoy ciega.
No sabemos,no podemos ver , las distintas circunstancias en que nos coloca la rutina diaria.
En nuestra vida de relación en el hogar,en nuestro trabajo,en la calle,en los supermercados,en el colectivo,en un centro de salud,en fin,en todos los lugares donde nos movilizamos por múltiples razones,encontramos dificultades :mal trato,agresiones sutiles con gestos o actitudes,murmuraciones,indolencia, prepotencia,malicia. Y la típica "avivada" o "viveza criolla",que ya se ha incorporado al folclores popular como el asado y las empanadas. Tanto ,que a veces reciben sonrisas cómplices. Son situaciones que nos arrastran a repetir,muchas veces sin darnos cuenta,como en un juego de dominó, las mismas conductas que repudiamos.
Tan importante es poder reconocerlas,para no repetir estas acciones de una u otra forma!
Tan valioso poder realizar un examen de conciencia antes de dormir por las noches,evaluando cómo ha sido nuestro proceder frente a hechos enojosos o que consideramos injustos.
Yo me he sorprendido-y avergonzado-, muchas veces al comprobar que me había equivocado.
Sobre todo siendo injusta con los que más amo.Los que me acompañan en cada instante de mi vida.
Por que es en el núcleo del hogar donde fermenta con mayor frecuencia la intolerancia,la falta de diálogo sereno y oportuno.....
¡Señor,haz que vea!, pido cada día,cada noche,como Bartimeo,para iluminar la mirada, límpida de prejuicios,en la búsqueda de un encuentro más amoroso y fraterno con mi padre, con mi esposo,mis hijos,mis parientes,mis amigos,mis compañeros, todos hermanos,en fin,con los que peregrinamos este tramo del camino. Y muy especialmente,que sea capaz de ver,de reconocer, las necesidades de mis pequeños y entrañables alumnos,que esperan todo de mí,y yo a veces les ofrezco tan poco.
domingo, 12 de julio de 2009
SEÑOR ,HAZ QUE VEA...
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