El 28 de febrero ppdo. me despedí del Colegio Juan Pablo II, después de veinte años de actividad docente como Maestra de Educación Artística- Area Plásticas. Un largo ciclo se había cumplido y nuevas y apasionantes actividades demandaban todo mi esfuerzo. Esta vez era la dueña de administrar mis tiempos y la única responsable de mis decisiones, de mis aciertos y errores. Pero me sentía libre por primera vez.Y un fervor inusitado crecía en mi pecho, acicateándome el ánimo, que luego de dolorosas experiencias había quedado amortiguado.
Dónde pude recuperar la energía menguada, la esperanza, la alegría, las ganas de hacer, de crear, de imaginar y concretar el más bello sueño? Dónde? Hay un nombre y un lugar que hoy ocupa todo mi tiempo y es dueño de mis mayores desvelos:" Estación Sumalao", en el Dpto Valle Viejo, distante a 5 km de mi casa.
Se trata de un emprendimiento privado, familiar, donde mi esposo y yo ponemos nuestros recursos y mucho corazón para darle forma y contenido.
Se han construído los ambientes cerrados, se ha organizado el parque con juegos infantiles, se continúa perfeccionando y definiendo espacios. Lenta y sostenidamente. Debo decir que cada día está más bonito y es en verdad, un sueño, una utopía hecha realidad. No estamos solos en la apuesta. Hay fuerzas que exceden lo humano y que nos brindan amparo y luz. Digo sin equivocarme que es un espacio pleno de gracia y de brillo, donde podrán disfrutarlo tantos niños como soñé. Por que sigue latiendo en mi pecho el fuego que no se extingue: el ser docente. Y toda esta empresa procura brindarse a ellos, a quienes le dieron sabor a mi vida laboral, tornándola maravillosa: los niños.
Con la Gracia que siempre nos acompaña seguiremos hasta la meta y así poder entregar para goce y disfrute infantil, nuestra más bella obra de amor: "Estación Sumalao", Avda. Félix Avellaneda, Ruta 33.-
miércoles, 27 de abril de 2011
CAMINO NUEVO
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