jueves, 9 de julio de 2009

" LAETAMUR DE GLORIA VESTRA "

Así comenzó Fray Mamerto Esquiú su sermón del 9 de julio de 1853,en la iglesia matriz colmada de fieles.
Para este sacerdote catamarqueño,era el día más grande y más célebre por que en él se unían "la majestad del tiempo con el halago de las esperanzas ."
La Constitución Nacional acababa de jurarse y se constituía en el complemento que necesitaba el Acta de la Independencia declarada en Tucumán en 1816,para darle vida,fuerza y prosperidad a la Nación Argentina.
Ese día,a los 27 años de edad,el humilde franciscano conmovió a los presentes con las palabras que aún resuenan en todos los confines de la patria,esperando el instante supremo que puedan impregnarse en el espíritu y la acción de los argentinos ,diciendo . "Obedeced,señores,sin sumisión no hay ley; sin leyes no hay patria,no hay verdadera libertad:existen sólo pasiones,desorden,anarquía, disolución,guerra y males de que Dios libre eternamente a la República Argentina."
Que así sea.

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